¡Lagarto…!

_¿Andas de novio con la hija del carpintero?
_¡Lagarto…!
_¿Que andas ya comprando tu vestido de novia?
_¡Lagarto…!

Contestar con la expresión: ¡Lagarto!, quiere decir no solamente que NO, sino algo más, algo así como una expresión para conjurar la mala suerte, algo así como ¡toco madera…! O ¡hago changuitos…!, o sea, cruzando los dedos.

¿De dónde viene esta expresión tan en uso?

Antiguamente, desde los tiempos de La Colonia, nos llegó de España la creencia de que el lagartijo tenía muchas propiedades para conjurar el mal.

Se creía que un lagartijo verde encerrado vivo en una vasija, sirve de amuleto en el hogar para atraer la buena suerte.

Se creía desde hace más de dos mil años que si se guardaba un lagartijo vivo bajo la boina o el sombrero, se podía salir a los montes sin ser mordido por alguna víbora. Se pensaba que si el hombre se dormía en el monte y alguna sierpe venenosa se acercaba, el lagarto se sacudiría o hasta haría cosquillas en la oreja del durmiente para que despertara y se pusiera a salvo de una mortal mordida.

Se pensaba también que llevar en una bolsita una cola de lagartija, era de buena suerte y muy eficaz contra el “mal de ojo”. A la cola del lagartijo se le dieron muchos poderes y virtudes; y si se guisaba un lagartijo y se mojaba un trapito en su sangre y aceite, dicho pedazo de tela era todo un relicario con propiedades curativas.

El lagartijo es también muy efectivo amuleto en las cosas del amor. Antiguamente se conocían como “los polvos del amor y los polvos del aborrecer” a los que resultaban de pinchar y colgar un lagartijo, y dejarlo morir y secar para luego molerlo en el almirez hasta hacer un fino polvo de su carne seca.

El hombre que restregaba sus manos con el polvo de “querer”, con tan sólo ese hecho, lograba el amor de la mujer que deseaba.

Si deseaba quitarse de encima una mujer que ya no quería, bastaba con frotar sus manos en polvo de lagartijo y hacer mala cara a la hembra para que automáticamente dejara de asediarlo.

Así pues, la palabra “lagarto” fue siempre un conjuro contra el mal de ojo, contra la mala suerte; y cuando preguntan que si ya se va a retirar del aire el programa de “Tradiciones y Costumbres de Nuevo León” Margarita Mejía exclama: ¡Lagarto…!

Y usted… ¿Qué diría?