SE LLEVA MELGAS…

Hay refranes que encierran una sentencia o una lección -estos son mis favoritos-, pero los dichos son expresiones populares muy bien acomodadas a ciertas circunstancias; pero palabras ya muy dichas, ya muy socorridas, por eso son “dichos” populares.

Cuando queremos decir que es natural que algo indeseable ocurra pero que era de esperarse porque lo que mal empieza mal acaba, resumimos con unas palabras que son de razonamiento y de consuelo: ni modo… así es el abarrote.

Es muy común que hablemos de personas sin límites ni respeto a nadie. Para expresar qué tan imparable y terrible es, lo hemos explicado así: se lleva melgas y surcos atravesados.

A veces, presumimos de agarrar parejo y hasta amenazamos a quien nos escucha con llevárnoslo también a él entre las patas y así como me llevo melgas y surcos atravesados sentenciamos con una amenaza: y hasta tierra levanto; hasta títeres…(Hasta a ti)

Algunas veces se nos apaga la esperanza y nos conformamos con que ya llegará la nuestra, pues a cada santo se le llega su función y a cada capillita, su fistecita, y nos consolamos en la esperanza y decimos: un día con otro

A veces queremos expresar que chivo brincado, chivo pagado, o que no aceptamos cheques, ni promesas y sale al uso diario la expresión de pago al chas, chas… También, cuando se casa la hija menor, volteamos a ver a la mayor que ya huele a quedada, y le decimos: “Chiva brincada, chiva quedada”

Cuando alguien es apabullado y no le queda mas que callar, guardar silencio, entonces sale el dicho popular que reza: ni pío dijo

Uno de los dichos que ha de tener un antecedente histórico, pero sinceramente no lo sé, es aquél que dice de alguien que se quedó abrazado de un poste, aquél que se quedó en una esquina. A veces se refiere también a alguien que lo ha perdido todo; entonces el ingenio popular ha dicho: lo dejaron chiflando en la loma.

Hay una situación muy común de cuando nos traen echando vueltas inútilmente, es entonces cuando decimos que nos traen de Herodes a Pilatos. Otras veces, recorremos de un lado a otro la situación o el lugar sin sacar resultados; es allí cuando hablan de nosotros y dicen que anduvimos de la ceca a la meca, del tingo al tango.

Hay infinidad de decires populares que nos confundieron de niños al escucharlos por primera vez; una vez familiarizados con los usos extraños de nuestra lengua, también nosotros aprendimos a aplicar el se lleva melgas y surcos atravesados