LA FARMACIA DE DIOS

Se dice que en algunas regiones del mundo, la medicina tradicional es instintiva, pues cree adivinar alguna parte del cuerpo humano en la forma de los frutos; y a partir de ahí, se ha creído descubrir una pista de para qué sirve cada producto de la tierra.

Se cuenta que Dios, al inicio de los tiempos separó el agua salada del agua dulce, hizo la tierra firme, plantó un gran jardín con todas las especies vegetales, hizo todos los animales y los peces; todo, antes de hacer al ser humano. El creó y proveyó de todo el alimento que íbamos a necesitar antes que naciéramos; y estos son mejores y más poderosos cuando los comemos crudos que cuando los sometemos al cocimiento.

Realmente, hemos aprendido muy lentamente. Dios nos dejó una clara pista sobre que alimentos ayudan a qué parte de nuestro cuerpo ¡La farmacia de Dios sí que es verdaderamente asombrosa!

La zanahoria, al cortarla en rodajas, en sus dibujos nos muestra el dibujo de un ojo humano; hoy la ciencia demuestra que sirve para preservar la vista.

El tomate tiene cuatro cámaras y son rojas; el corazón tiene cuatro cámaras y son rojas. Ahí se asoman las propiedades del tomate entre las que contamos más importante: es un poderoso antioxidante para nuestro sistema circulatorio incluido el corazón.

El racimo de uva colgante tiene la forma de un corazón; cada uva es una copia de una célula; que es una bolsita llena de sangre y proteínas. Se ha demostrado que la uva revitaliza la sangre que alimenta nuestras células y el corazón.

El corazón de la nuez tiene la forma de un cerebro; hoy se sabe que es un fruto necesario para mantener vivas las funciones de un cerebro. Si una persona comiera nueces a cada temporada, jamás padecería de un cerebro desgastado que lo lleve al pavoroso Alzheimer.

El frijol, tiene forma de un riñón; el apio, tiene forma de huesos largos; aguacates, berenjenas y peras, tienen la forma del vientre de mujer; el camote tiene la forma de un páncreas; la aceituna tiene la forma de un ovario y eso es precisamente el aspecto de la salud femenina que cura; naranjas, toronjas, y otras frutas cítricas se asemejan a las glándulas mamarias en las mujeres, y ayudan a la salud y al flujo del movimiento linfático en los senos. La cebolla se parece mucho a las células del cuerpo, y los estudios revelan que la cebolla ayuda a limpiar los desechos y desperdicios materiales de todas las células del cuerpo.

En la búsqueda de las propiedades curativas de plantas, verduras, frutas y raíces, en verdad que se ha echado mano de todo; de imaginación, de conocimiento, de magia; porque en busca de curar al ser humano siempre amenazado por diversas enfermedades, todo esfuerzo es válido para el bien de la humanidad.

Y usted..., ¿Se había fijado en las formas humanas de las frutas y verduras que consume?