ONIROMANCIA

Adivinación por medio de los sueños

Dice una leyenda árabe que un día, los sueños se embarcaron acompañando a su padre el Sueño a un viaje hacia la Isla Encantada. Pero su padre había ofendido al dios de la Tormenta al concederle descanso a los marineros, cuando ese poderoso ser los perseguía con toda su furia. El vengativo dios de la Tormenta azotó con fuertes vientos el navío del Sueño y lo lanzó a las playas de una tierra inhóspita donde los hombres se morían de aburrimiento. Pero el poder del dios de la Tormenta desaparecía al llegar la caída del sol, y así, el padre de los Sueños, teniendo piedad de la tristeza que embargaba a los hombres y hasta a sus propios hijos, por las noches les permitió huir de la melancolía enviando a sus hijos, los sueños, para permitir a los hombres dulces aventuras mientras duermen, o también terribles pesadillas.

Esta leyenda trata del origen de los ensueños; pero ya desde entonces, se buscaba un porqué y un para qué de este fenómeno. En la antigua Grecia, los ensueños influían en la religión y se tomaban en cuenta como señales de algo que venía. En la Biblia, son numerosas las ocasiones en que un profeta recibe en sueños una orden o un mensaje de Dios; y lo mismo sucede en la religión de los aztecas, mayas e incas. En la antigua Babilonia había sacerdotes especializados en la interpretación de los ensueños y eran consultados en busca del significado que venía con cada sueño. Desde aquel tiempo, se clasificaron los sueños según el carácter del soñador: qué podría soñar un hombre lleno de iras, uno lleno de paz, uno lleno de fuerza física, uno lleno de melancolía.

Tiempo después, Freud diría que un sueño es la realización alterada de un deseo; pues nuestros más íntimos deseos se manifiestan cuando dormimos. Esto es, el aspecto psicológico del ensueño; pero la explicación mágica busca adivinar el futuro y las amenazas que rodean al hombre y creen que en los sueños, son avisados de males y beneficios que vienen en camino para traer dicha o sufrimiento en los días siguientes. Así pues la Oniromancia, la adivinación a través de los sueños, dicta que...

Si se sueña con una iglesia, encontrará consuelo a un problema que lo aqueja.
Una abeja: fracaso pasajero.
Un abismo: peligro inminente.
Agua: buenos augurios.
Un ahogado: pérdida de esperanzas.
Un baile: alegrías en casa.
Una boda: tormentos, alegrías efímeras.
Un carro: es dolor que viene.
Soñar con Dios: felicidad, consuelo, éxito.

Y así, son miles los objetos y acciones que hemos de soñar y cada uno trae un significado para la Oniromancia. El más famoso oniromántico es el bíblico Josué, aquel esclavo judío, que le dijo al Faraón que soñar con siete vacas gordas y luego siete vacas flacas, significaba que vendrían para el Imperio Egipcio siete años de abundancia, seguidos de siete años de escasez. Había que prepararse para no sufrir hambre en los tiempos malos que vendrían.
Y usted... ¿Le inquietan ciertos sueños...? ¿Qué sueña cuando sueña...?