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EL DON DE LENGUAS

El fenómeno de “hablar lenguas”, se ha suscitado en el seno de las iglesias cristianas de casi todas las denominaciones. Siempre sucede en el punto más fervoroso de la oración colectiva; pues de pronto, alguien, con la mirada perdida, empieza a pronunciar palabras ininteligibles, en algún idioma que nadie de los presentes entiende. Aparentemente, ha sido poseído por el Espíritu Santo, y es el Espíritu el que se manifiesta y habla a través de él, usándolo en el papel de “médium.” Se le ha llamado “la lengua de los ángeles”, “el Don de lenguas” y otras formas más; pero el hablar lenguas se ha entendido como una forma más elevada de alabar a Dios.

La primera vez que se habló en lenguas, fue durante la celebración del Pentecostés, siete semanas después de la Crucifixión. Los discípulos se reunieron ante Jesucristo e invitados de varias nacionalidades, y de pronto, al recibir de Jesús al Espíritu Santo, se pusieron a gritar alabanzas al Señor en todas las lenguas de los forasteros presentes. Los invitados oían asombrados con qué fluidez salían palabras tan perfectas de labios que no dominaban aquellos idiomas de distintas regiones del Medio Oriente y Asia menor. Allí había nacido el Don de Lenguas.

Como realmente nadie sabe lo que el poseído por el Espíritu Santo está gritando, en el Siglo Primero, la Iglesia prohibió terminantemente estas manifestaciones y –cosa curiosa-, ya no se volvió a presentar el fenómeno. Tiempo después, hasta fue considerado como una posesión diabólica. Quizás era esto, porque en plena Liturgia se suspendía la Celebración cuando alguien empezaba a gritar en idiomas desconocidos; y esto, se creía era la mano del Diablo que los utilizaba para suspender en un escándalo, la sagrada Misa.

Hoy sucede sólo en grupos selectos pues en varias sectas como en los pentecostales, metodistas, presbiterianos y católicos carismáticos se ha vuelto a presentar; pero en reuniones y retiros, en situaciones muy privadas. Ahí, se ha vuelto a permitir o al menos tolerar, el Don de Lenguas. Según los cristianos, hay una regla: Debe haber alguien traduciendo o entendiendo lo que sale de labios del tocado por el Espíritu, de lo contrario, será manifestación diabólica.

Realidad, o ficción; Espíritu Santo, o demonio; pero la verdad es que el Don de Lenguas, es un fenómeno que se sigue presentando. Visto con respeto por unos, con desconfianza por otros, con miedo supersticioso a veces; pero el lenguaje de los ángeles se sigue manifestando por las iglesias para ser tratado como tema de superstición, de fe, de intercambio de razones, defensas y ataques; a favor o en contra; pero sigue siendo un misterio.

Y usted... ¿Cuándo fue la última vez que escuchó a alguien hablar lenguas...?

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